La respuesta de Barranquilla al terremoto del 10 de agosto tuvo un punto fijo: un centro de acopio abierto las 24 horas en la carrera 43 # 6-120, en Barranquillita. La Alcaldía lo habilitó para recibir ayuda destinada a las regiones afectadas y dejó la operación bajo coordinación de la Oficina Distrital de Gestión del Riesgo.
Recibir, ordenar y enviar
El Distrito definió una lista concreta de donaciones: alimentos no perecederos, agua potable, insumos médicos, productos de aseo, artículos para bebés, ropa en buen estado y colchonetas. La oficina debía recibir, clasificar y organizar los elementos antes de trasladarlos a la población afectada.
La operación no quedó limitada a bienes. En una jornada especial coordinada con el Banco Nacional de Sangre se recolectaron 342 unidades. La Alcaldía informó que la campaña tendría nuevas fechas el 18, 19 y 20 de agosto en la sede de la Alcaldía Local de Riomar.
El alcalde Alejandro Char también instaló un Puesto de Mando Unificado en Puerta de Oro para seguir la emergencia, coordinar la prevención en la ciudad y articular la ayuda hacia otros territorios. La línea 195 quedó habilitada para reportes y orientación.
La gestión del riesgo aparece así como una cadena completa: un lugar para entregar, una oficina para clasificar, un puesto de mando para coordinar y canales para informar. El resultado depende de que cada eslabón mantenga registro de lo recibido y de su destino final. La Alcaldía también documentó jornadas de solidaridad en otros puntos de la ciudad, una señal de que la respuesta combinó logística institucional y participación ciudadana.

